Elegimos el día Mundial del Autocuidado para lanzar nuestro último cuaderno de producción antes de irnos de vacaciones y coger fuerza para lo que viene (ya os contaremos). Y recordamos que por estas mismas fechas hace tan solo un año cerramos la participación de Jose Sacristán en “La Caja 198” para poner su inconfundible voz a uno de los grandes protagonistas de esta historia rural de silencios: Evaristo Ayuso.
“Pocas cosas hay más nobles que la defensa y el cuidado de la palabra”. Esto dijo José Sacristán a principios de julio al recoger su galardón como VOZ DEL AÑO en los Premios Archiletras de la Lengua 2025. Un merecidísimo reconocimiento que nos llena de orgullo y nos hace sentir privilegiadas por haber contado en este proyecto no solo con su voz, también con su compromiso con la memoria histórica.
A sus ochenta y muchos años Pepe Sacristán es incombustible, sigue pisando escenarios y cosechando galardones. Acaba de recibir hace unos días el Premio Espiga de Oro de Teatro y también ha sido reconocido recientemente con el Premio Abogados de Atocha 2025.
Al recoger en Casa de América el Premio Archiletras VOZ DEL AÑO, recordó que en su oficio la palabra es la herramienta fundamental. Y agradeció la confianza a quienes han pensado que su voz es un digno vehículo para transportar las palabras de Miguel de Cervantes, Antonio Machado, Miguel Delibes, Mario Vargas Llosa o Fernando Fernán Gómez. Nosotras, con el permiso del maestro, añadimos a Evaristo Ayuso. Y nos permitimos esta licencia porque sabemos que sus escritos le conmovieron profundamente.
Para comprobarlo, solo hace falta escuchar “Los caminos de Evaristo (y sus cunetas)” el capítulo siete de La Caja 198. Imposible transmitir mejor el horror de los hechos reales que cuenta. Agradecemos profundamente tanto a él como a su mujer, Amparo Pascual, que nos dijeran que sí, a las escasas dos horas de lanzarles la propuesta.
La posibilidad de tantear a José Sacristán surgió en una conversación de WhatsApp en la que Arancha fantaseó con el intérprete soñado para recrear al gran Evaristo Ayuso. Su rápido sí a participar en La Caja 198 “por convicción democrática” es la constatación de que a veces los sueños se cumplen.

Grabamos con él un lunes de mediados de septiembre en Barcelona donde estaba representando La colección. Como rememora Arancha: «El testimonio de Evaristo le había conmovido. Parecía entender perfectamente a este hombre de campo, su manera de contar…
Hay una frialdad sobrecogedora en la interpretación de Sacristán, algo así como un grito enterrado que lucha por salir a la superficie desde lo más profundo de nuestras entrañas. Y cuando lo consigue está tan exhausto que no parece más que un sobrio lamento.«
Yo añado que el exquisito diseño sonoro de Arancha hace redondo el trabajo. Da igual las veces que escuche esta “ficción sonora de no ficción” que me sé de memoria, siempre me pone los pelos de punta.
Y me emociona el recuerdo que Vanesa tiene de aquel día de septiembre del 24 en Barcelona: “Ver a Rosana y Arancha en cabina junto a José Sacristán fue como ver una danza de silencios, respeto y gestos contenidos. Se notaba la tremenda admiración y el esfuerzo que estaba haciendo él para interpretar tanto texto del tirón. Tanto que con cada palabra crecía y ellas, a su lado, estaban en la tarea de acompañar sin estorbar y dirigir sin imponer.
Ahí aprendimos cómo debe sentirse un pescador que acaba de hacer el día con un atún más grande que su propio bote. Pero a medida que se cerraba el papel, la magia llenó el estudio. El bote se hizo más grande”.
Fue un día intenso, agotador, inolvidable. De muchos nervios y risas. De aprendizaje, de pellizcarnos por no creer lo que estábamos viviendo. De inmensa responsabilidad porque teníamos un tesoro entre las manos y aún nos quedaba mucho trabajo por hacer.

Para nosotras, José Sacristán es LA VOZ, a secas y en mayúsculas. Y ojalá también reciba algún premio por ponerle voz y alma a un hombre de campo desconocido, a nuestro querido Evaristo Ayuso, un mulero que escribía como los grandes y documentó rigurosamente el horror del verano del 36 en los campos de La Moraña. Ambos se lo merecen.
Con su oficio, Pepe ha dado vida a las palabras que Evaristo calló por miedo, pero escribió, demostrando una vez más su compromiso con la cultura como elemento de transmisión de la memoria y reconocimiento moral de quienes jamás lo tuvieron.
Rosana.
¡Feliz verano de parte del equipo de La Caja 198!
Nos volvemos a escuchar en septiembre, puede que con algún contenido extra ; )