El 25 de agosto de 2024 se cierra un círculo en el cementerio de Pajares de Adaja. Por primera vez, el homenaje anual de recuerdo a los vecinos fusilados se hace con sus huesos recuperados, descansando en paz bajo el Memorial. Y frente a un campo de girasoles, entre música y poesía, familiares y amigos les rememoran, les reviven. A todos y todas, sin olvidar a quienes aún siguen en las cunetas.